Cerramos el mes con el trabajo más grande y con la pregunta que quedó abierta desde el primero.
La base nacional de Japón analizó 47.541 lobectomías y segmentectomías por cáncer de pulmón entre 2018 y 2021, de las cuales 2.835 fueron robóticas. La mortalidad perioperatoria no difirió. La cirugía robótica se asoció con mayor tiempo de anestesia y mayor incidencia de ventilación mecánica postoperatoria —significativa, pero con una diferencia absoluta de medio punto porcentual, que los propios autores atribuyen probablemente a confusión no medida—. Sin diferencias en otras complicaciones mayores, reoperación ni estadía.
Su valor no está en el efecto, sino en el tamaño: es la curva de adopción temprana de un país entero. Y lo que muestra es que se puede incorporar una plataforma nueva a escala nacional sin pagar un costo en seguridad perioperatoria.
Lo que no muestra —y ningún trabajo de este mes lo mostró— es que hiciera falta para el caso estándar.
Ahí cierra el mes donde empezó. La evidencia aleatorizada dice «equivalente»; la evidencia observacional dice «mejor en lo difícil». Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez, y aceptarlo es más útil que elegir un bando.
La pregunta que nos llevamos, y que nos parece la que hay que hacerse antes de abrir un programa —de robótica o de lo que sea— es ésta: ¿qué problema concreto de nuestros pacientes resuelve, que hoy no estamos resolviendo?
Nos interesa de verdad leer las respuestas.
Nemoto Y, et al. Interdiscip Cardiovasc Thorac Surg 2026;41(1). PMID 41512284
La ficha completa: cirugía robótica.