Qué es
El esófago es el conducto que lleva la comida desde la garganta hasta el estómago. En su recorrido atraviesa el tórax, por detrás de la tráquea y del corazón.
Esa ubicación es la que explica esta ficha: buena parte de la patología del esófago en su tramo torácico se aborda por vía torácica, y por eso entra en el terreno de la cirugía torácica, en trabajo conjunto con cirugía general y gastroenterología.
Las situaciones más habituales:
- Tumores del esófago torácico. El síntoma que más orienta es la dificultad progresiva para tragar: primero los sólidos, después los blandos, finalmente los líquidos. Suele acompañarse de pérdida de peso.
- Perforación esofágica. Es una emergencia. Puede ocurrir por un procedimiento endoscópico, por un cuerpo extraño, o de manera espontánea tras un vómito violento.
- Divertículos del esófago torácico.
- Fístulas entre el esófago y la vía aérea.
Cómo se estudia
- Endoscopía digestiva alta, que permite ver la mucosa y tomar biopsias.
- Tomografía computada de tórax y abdomen con contraste, que define la extensión y la relación con las estructuras vecinas.
- PET-TC, en los tumores, para valorar la extensión a distancia.
- Ecoendoscopía, cuando hace falta precisar la profundidad de la invasión en la pared.
- Estudio contrastado, útil ante sospecha de perforación o de fístula.
- Manometría, en los trastornos de la motilidad.
En una sospecha de perforación, el estudio no se demora: el tiempo entre la perforación y el tratamiento es el factor que más pesa en el resultado.
Cómo lo tratamos
Estos casos se manejan en equipo con cirugía general y gastroenterología. El aporte específico de la cirugía torácica es el abordaje del tórax.
- Tumores. El tratamiento se define en conjunto según el estadio, y suele combinar cirugía con quimioterapia y radioterapia. La parte torácica de la cirugía puede hacerse por videotoracoscopía.
- Perforación. Es una urgencia: hay que drenar el mediastino y la pleura, controlar la infección y reparar o derivar el esófago según el caso y el tiempo transcurrido. La guardia pasiva 24/7 del equipo está pensada, entre otras cosas, para esto.
- Divertículos y fístulas. Resección o reparación por vía torácica, según ubicación y tamaño.
Qué esperar de la recuperación
Depende mucho de la situación. La cirugía esofágica es de las más exigentes del tórax y el postoperatorio suele ser más largo que el de una resección pulmonar.
Es habitual pasar un período sin ingerir alimentos por boca, con nutrición por otra vía, hasta comprobar que la reparación o la unión cicatrizaron bien. Eso se verifica con estudios antes de reiniciar la alimentación.
La reincorporación de los alimentos es progresiva y pautada, con indicaciones escritas y acompañamiento nutricional.
Cuándo consultar sin demora
Consultá pronto si tenés:
- Dificultad progresiva para tragar, sobre todo si empezó con los sólidos y fue avanzando.
- Pérdida de peso sin explicación junto con dificultad para tragar.
- Comida que se detiene o vuelve.
- Dolor al tragar.
Andá a una guardia de inmediato si después de un vómito violento, de una endoscopía o de tragar un cuerpo extraño aparece dolor intenso en el pecho, fiebre o dificultad para respirar. Una perforación esofágica es una emergencia y cada hora cuenta.