Qué es
Entre las dos hojas de la pleura hay un espacio virtual. Es ahí donde se acumula el líquido en un derrame, o el aire en un neumotórax. Si ese espacio existe, se puede volver a llenar.
La pleurodesis elimina el espacio: provoca de manera controlada una inflamación que hace que las dos hojas se peguen entre sí y cicatricen unidas. Sin espacio, no hay dónde acumular nada.
Es una solución de fondo para problemas que se repiten.
Para qué se usa
- Derrame pleural recurrente, sobre todo de origen tumoral. Es la indicación más frecuente. El derrame que se vuelve a llenar cada pocas semanas obliga a punciones repetidas y deteriora mucho la calidad de vida; la pleurodesis lo resuelve de manera duradera.
- Neumotórax, cuando es la segunda vez o cuando el aire sigue escapando. Se combina con la resección de la zona del pulmón que pierde.
- Quilotórax y otros derrames persistentes, en casos seleccionados.
Hay una condición que tiene que cumplirse: el pulmón tiene que poder expandirse y tocar la pared. Si el pulmón está atrapado por una cáscara fibrosa, las dos hojas no se van a encontrar y la pleurodesis no puede funcionar. En ese caso lo indicado es otra cosa: una decorticación, o un catéter pleural permanente.
Cómo se hace
Hay dos caminos:
Por videotoracoscopía. Con anestesia general. Se entra en la cavidad, se drena todo el líquido, se liberan los tabiques si los hay, se toman biopsias si hacen falta, y se distribuye el agente que produce la adherencia — habitualmente talco estéril — sobre toda la superficie pleural bajo visión directa. Es el método más efectivo, porque garantiza que el agente llegue a todas partes y porque permite comprobar que el pulmón se expande.
A través de un tubo de drenaje. Sin anestesia general. Se instila el agente por el tubo ya colocado. Es menos invasivo y se elige cuando el estado general no permite una anestesia, pero la distribución es menos uniforme.
En ambos casos se deja el drenaje algunos días, hasta comprobar que la adherencia se produjo.
Ventajas frente a repetir punciones
La comparación acá no es con la cirugía abierta sino con la alternativa real, que es seguir drenando cada vez:
- Una sola intervención en lugar de punciones repetidas cada pocas semanas.
- Menos consultas de urgencia por falta de aire.
- Menos riesgo de infección, que aumenta con cada punción.
- Y lo más importante para alguien que está atravesando una enfermedad seria: más tiempo en su casa y menos tiempo en el hospital.
En cuidados paliativos, la pleurodesis no es un procedimiento menor: suele ser la intervención que más cambia el día a día.
Internación y recuperación
Internación de algunos días, hasta que se retira el drenaje.
Hay algo que conviene anticipar con claridad: durante las primeras 24 a 48 horas es habitual tener dolor y algo de fiebre. No es una complicación: es exactamente el mecanismo por el cual las dos hojas se inflaman y se pegan. Está previsto, y la analgesia se indica desde el principio.
Los ejercicios respiratorios en esos días son importantes: mantener el pulmón expandido contra la pared es lo que permite que la adherencia se forme donde tiene que formarse.
Una vez lograda, la pleurodesis es definitiva: el espacio ya no existe.
Si la pleurodesis se hizo por un neumotórax, se dan pautas sobre esfuerzos y viajes en avión en el control posterior.