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Patología traqueal

Tumores de la tráquea

Tumores poco frecuentes de la vía aérea central. Suelen confundirse con asma antes de diagnosticarse.

Qué es

Los tumores primarios de la tráquea son poco frecuentes, y esa rareza es justamente su mayor problema: como se ven poco, se piensan poco, y por eso suelen diagnosticarse tarde.

Pueden ser benignos o malignos. Entre los malignos, los más habituales son el carcinoma escamoso y el carcinoma adenoide quístico, que tiene un crecimiento característicamente lento. La tráquea también puede verse comprometida por tumores que vienen de estructuras vecinas, como la tiroides, el esófago o el pulmón.

Los síntomas son los de una vía aérea que se va cerrando:

  • Falta de aire que progresa con los meses.
  • Ruido áspero al respirar.
  • Tos persistente.
  • Sangre en el esputo, que en un tumor traqueal es un signo importante.
  • Cambios en la voz o dificultad para tragar cuando el tumor compromete estructuras vecinas.

Vale insistir con lo mismo que en la estenosis: estos cuadros se tratan como asma con mucha frecuencia, y el diagnóstico se demora. Un adulto que debuta con “asma” y no responde al tratamiento merece que se le mire la vía aérea.

Cómo se estudia

  • Tomografía computada con reconstrucción de la vía aérea, que define ubicación, extensión en longitud y compromiso de las estructuras vecinas.
  • Broncoscopía, que es el estudio central: permite ver el tumor, medir con precisión su extensión y su distancia a la laringe y a la carina, y tomar la biopsia.
  • PET-TC, para valorar la extensión a distancia en los tumores malignos.
  • Resonancia, cuando hay que definir la invasión de estructuras vecinas.
  • Evaluación de las cuerdas vocales.

Las medidas de la broncoscopía son las que deciden la operación: cuánto hay que resecar y si los extremos van a poder unirse sin tensión.

Cómo lo tratamos

Cuando el tumor es resecable, el tratamiento es la resección del segmento comprometido y la reconstrucción de la tráquea, uniendo los extremos sanos. En los tumores malignos, la resección se completa con el estudio de los ganglios de la zona.

Cuando el tumor obstruye la vía aérea y la persona está en riesgo inmediato, el primer paso puede ser desobstruir por vía endoscópica para asegurar que respire, y planificar la cirugía definitiva una vez estabilizada. Resolver la urgencia y resolver la enfermedad son dos tiempos distintos, y confundirlos es un error.

Cuando la resección no es posible, se combinan tratamiento endoscópico, prótesis y radioterapia, junto con oncología.

La cirugía traqueal es una de las líneas de trabajo específicas del equipo, y uno de los motivos de derivación desde otras instituciones de la provincia y de provincias vecinas.

Qué esperar de la recuperación

Como en toda cirugía traqueal, los primeros días exigen mantener la cabeza inclinada hacia adelante para que la unión no quede tensa. Es incómodo, y es lo que protege el resultado.

La ronquera y las molestias al tragar durante los primeros días son habituales. El control posterior incluye broncoscopías para verificar la cicatrización.

Si el tumor era maligno, el seguimiento se coordina con oncología y puede incluir tratamiento complementario según lo que informe la anatomía patológica.

Cuándo consultar sin demora

  • Falta de aire que progresa junto con ruido al respirar.
  • Sangre en el esputo en cualquier cantidad.
  • Un cuadro tipo asma en un adulto que no responde al tratamiento.
  • Cambios persistentes en la voz junto con síntomas respiratorios.

Andá a una guardia de inmediato si la dificultad para respirar se agrava rápido o si no lográs movilizar las secreciones.

Escrito por Dr. Gregorio Kohan, M.P. 9656 — Vía aérea

Revisado y aprobado por Dr. Juan José Anastasio, M.P. 6835 — Jefe de Equipo

Última revisión médica:

Equipo de Cirugía Torácica

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