Qué es
Es la extirpación del segmento enfermo de la tráquea y la unión directa de los dos extremos sanos que quedan.
La tráquea es un tubo de unos once centímetros formado por anillos de cartílago. No se puede reemplazar: no existe una prótesis que funcione como tráquea a largo plazo, y los intentos de sustituirla no dieron resultado. Por eso la reconstrucción se hace con la propia tráquea del paciente, acercando los extremos.
Esa limitación explica por qué la planificación previa es tan minuciosa: hay una longitud máxima que se puede resecar y todavía poder unir los extremos sin tensión. Superarla no es una opción.
Para qué se usa
- Estenosis traqueal, sobre todo la secuela de intubaciones prolongadas o de traqueostomías. Es la indicación más frecuente.
- Tumores primarios de la tráquea, benignos y malignos.
- Tumores de estructuras vecinas que invaden la tráquea, como algunos tumores de tiroides.
- Fístulas entre la tráquea y el esófago.
- Lesiones traumáticas de la vía aérea.
Cómo se hace
Con anestesia general, en estrecha coordinación con el anestesiólogo: durante un tramo de la cirugía la vía aérea está abierta, y la ventilación se maneja con técnicas específicas, incluida la intubación del extremo distal desde el campo quirúrgico.
Según dónde esté la lesión, el acceso es por una incisión en la base del cuello —la mayoría de los casos—, por el tórax, o por ambos.
Los pasos:
- Exponer la tráquea, cuidando especialmente los nervios recurrentes, que controlan las cuerdas vocales y corren pegados a ella.
- Medir con precisión y seccionar por encima y por debajo del segmento enfermo.
- Aplicar maniobras de liberación cuando hace falta ganar longitud: despegar la tráquea de sus adherencias, flexionar el cuello, y otras maniobras según el nivel.
- Unir los dos extremos con puntos, sin tensión y con la mucosa bien afrontada.
- Comprobar que la unión no pierde aire.
La preservación del aporte de sangre de la tráquea es un punto crítico: la irrigación llega por vasos laterales muy finos, y de ella depende que la unión cicatrice.
Ventajas frente a las alternativas
La comparación acá es con convivir con el problema:
- Frente a las dilataciones repetidas, que alivian de manera transitoria y hay que repetir periódicamente, la resección resuelve la causa.
- Frente a una prótesis traqueal, que puede migrar, obstruirse con secreciones o generar tejido de granulación, la reconstrucción devuelve una vía aérea propia, sin cuerpo extraño.
- Frente a una traqueostomía permanente, permite respirar por la vía natural, hablar normalmente y prescindir de la cánula.
Cuando es posible, es la mejor opción disponible por bastante margen. Cuando no es posible, las alternativas siguen siendo válidas y se eligen sin dramatismo.
Es una de las líneas de trabajo específicas del equipo, y uno de los motivos por los que se reciben derivaciones de otras instituciones de Tucumán y de provincias vecinas.
Internación y recuperación
Acá hay una particularidad que conviene saber de antemano:
Durante los primeros días vas a tener que mantener la cabeza inclinada hacia adelante. A veces se coloca un punto entre el mentón y el pecho para recordarlo. El motivo es simple: extender el cuello estira la unión, y la unión tiene que cicatrizar sin tensión. Es incómodo, dura pocos días, y es lo que protege todo el resultado de la cirugía.
Es habitual tener molestias al tragar y algo de ronquera al principio.
El control se hace con broncoscopía, para verificar cómo cicatriza la unión y que la luz se mantenga abierta. Se repite en el seguimiento.
La mejoría respiratoria suele ser muy marcada y muchas personas la describen como volver a respirar después de mucho tiempo. La recuperación general lleva algunas semanas, con reincorporación progresiva a la actividad.