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Control del dolor

Crioanalgesia

Se congelan los nervios intercostales para bloquear el dolor durante semanas. Cambia por completo el postoperatorio.

Qué es

Los nervios intercostales corren por debajo de cada costilla y son los que llevan al cerebro el dolor de la pared del tórax. La crioanalgesia los congela de manera controlada, con una sonda que aplica frío intenso sobre el nervio durante unos segundos.

Ese frío interrumpe la conducción del nervio sin destruir su envoltura. La consecuencia es la que importa: el nervio deja de transmitir dolor durante semanas o meses y después se regenera solo, recuperando su función.

Es analgesia, no anestesia: no duerme al paciente ni lo deja sin fuerza. Lo que hace es apagar la vía por la que viaja un dolor concreto.

Para qué se usa

Para las situaciones donde el dolor de la pared torácica es el problema principal, no un efecto secundario:

  • Corrección de pectus excavatum. Es donde más cambia las cosas. Levantar el esternón con una barra deja una pared torácica forzada a una posición nueva, y esos primeros días duelen de verdad. Suelen ser adolescentes.
  • Fracturas costales múltiples. En pacientes con varias costillas quebradas sin indicación quirúrgica, la crioanalgesia puede ser el único tratamiento aplicado: resuelve el problema, que es el dolor.
  • Toracotomía y resecciones de pared torácica, donde el dolor postoperatorio condiciona toda la recuperación.

El equipo fue pionero en Tucumán y el Noroeste argentino en incorporar esta técnica.

Cómo se hace

Durante la cirugía, con el tórax abierto o bajo visión de videotoracoscopía, se identifican los nervios intercostales de los niveles que corresponden.

Sobre cada uno se aplica la sonda de frío durante unos segundos. El procedimiento agrega pocos minutos a la operación y no requiere ninguna incisión adicional.

En las fracturas costales sin indicación quirúrgica se realiza como procedimiento independiente.

Ventajas frente a la analgesia habitual

Acá está el punto, y conviene entender por qué importa tanto en cirugía de tórax.

Después de una operación torácica hay tres cosas que el paciente tiene que hacer: respirar hondo, toser y levantarse a caminar. No son recomendaciones de buena voluntad: son exactamente lo que evita la neumonía y el colapso del pulmón. Y las tres duelen.

Cuando el dolor está bien controlado:

  • Se respira hondo y se tose de verdad, lo que previene las complicaciones respiratorias.
  • Se camina antes, y eso acorta la internación.
  • Se necesitan menos opioides, con lo que se evitan sus efectos: náuseas, somnolencia, constipación, y la dependencia de una bomba de analgesia.
  • El efecto dura semanas, no horas. La diferencia con un bloqueo convencional o una peridural no es de intensidad sino de duración: el alivio acompaña al paciente cuando ya está en su casa.

Qué esperar, dicho con todas las letras

El efecto es temporario, y eso es a propósito. El nervio se regenera con las semanas y la sensibilidad vuelve. No se pierde nada de manera definitiva.

Mientras dura, es normal sentir adormecimiento o una zona dormida en la franja de piel que ese nervio inerva. No molesta, pero conviene saberlo de antemano para no asustarse: es la señal de que la técnica está funcionando.

La recuperación de la sensibilidad es progresiva y puede llevar de varias semanas a algunos meses, según la persona.

Escrito por Dr. Gonzalo Fernández Sily, M.P. 10013 — Enfermedades inflamatorias

Revisado y aprobado por Dr. Juan José Anastasio, M.P. 6835 — Jefe de Equipo

Última revisión médica:

Equipo de Cirugía Torácica

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