Qué es
Es un procedimiento que permite entrar al mediastino —el espacio central del tórax— a través de una incisión de unos tres centímetros en la base del cuello, justo arriba del esternón.
Por ahí se introduce un instrumento con una cámara que transmite la imagen ampliada a un monitor. La palabra clave es video: la versión clásica de este procedimiento se hacía mirando por un tubo, con visión limitada y directa. La videomediastinoscopía muestra la imagen ampliada en pantalla, todo el equipo ve lo mismo, y eso mejora la precisión y la seguridad.
El equipo fue pionero en el Noroeste argentino en esta técnica.
Para qué se usa
Su indicación principal es estudiar los ganglios linfáticos del mediastino en el cáncer de pulmón, para saber si el tumor llegó hasta ahí.
Esa respuesta define el tratamiento completo: si los ganglios están libres, la cirugía suele ser el camino principal; si están comprometidos, en general corresponde empezar por otro tratamiento y reevaluar después.
También se usa para:
- Diagnosticar adenopatías mediastinales de causa no aclarada: linfomas, sarcoidosis, tuberculosis ganglionar.
- Tomar biopsias de masas del mediastino accesibles por esta vía.
Cómo se hace
Con anestesia general. Se hace una incisión pequeña y transversal en la base del cuello, que después queda disimulada en un pliegue natural de la piel.
Se avanza por detrás del esternón, siguiendo la cara anterior de la tráquea, y se llega a las estaciones ganglionares. Con la cámara se identifican los ganglios y las estructuras vecinas —hay grandes vasos alrededor, y por eso la visión ampliada importa— y se extraen las muestras bajo visión directa.
Las muestras se envían a anatomía patológica identificadas por estación ganglionar, no en conjunto. Saber cuál ganglio estaba comprometido, y no solo que había alguno, es lo que permite estadificar correctamente.
Ventajas frente a otros métodos
La comparación acá no es con la cirugía abierta sino con las imágenes y con la punción:
- Frente a la tomografía y el PET-TC: las imágenes estiman por tamaño o por actividad metabólica, y ambas cosas se equivocan en las dos direcciones. Un ganglio agrandado puede no tener tumor, y uno de tamaño normal puede tenerlo. La videomediastinoscopía analiza el tejido.
- Frente a la punción por EBUS: el EBUS es muy útil y menos invasivo, pero obtiene material por punción. La mediastinoscopía ve el ganglio y lo extrae entero. Cuando un EBUS da negativo pero la sospecha sigue siendo alta, la mediastinoscopía es la que define.
En la práctica no compiten: se usan de manera complementaria, y la elección depende de qué estaciones ganglionares haya que estudiar.
Internación y recuperación
Es un procedimiento breve, con internación habitual de un día.
Puede quedar dolor al tragar y molestias en el cuello durante algunos días, y en algunos casos ronquera transitoria. La cicatriz es pequeña y queda escondida en un pliegue.
La vuelta a la actividad habitual es rápida.
El resultado definitivo de la anatomía patológica tarda algunos días. La consulta para conversarlo se programa desde el día del procedimiento: sabemos que es una espera difícil y preferimos que tengas fecha desde el principio.