Qué es
Es la extirpación de una porción de pulmón que contiene la lesión, junto con un borde de tejido sano alrededor, sin seguir los límites anatómicos de los segmentos ni de los lóbulos. También se la llama resección en cuña, por la forma de la pieza.
Es la resección pulmonar más económica que existe: se saca lo necesario y nada más.
Su límite es el otro lado de esa misma moneda: como no sigue la anatomía, no extrae el drenaje linfático de la zona. Por eso, cuando se trata de un cáncer de pulmón primario, no reemplaza a una lobectomía ni a una segmentectomía.
Para qué se usa
- Diagnóstico de nódulos pulmonares de causa no aclarada. Es la principal indicación.
- Metástasis pulmonares, donde es la técnica de elección: permite sacar las lesiones preservando el máximo de pulmón, algo determinante cuando existe la posibilidad de tener que reoperar.
- Lesiones benignas periféricas.
- Biopsia pulmonar en enfermedades intersticiales.
- Neumotórax, para resecar la zona del pulmón que pierde aire.
Cómo se hace
Con anestesia general y, en el equipo, por VATS uniportal.
Se localiza la lesión, se toma el tejido que la contiene con un margen sano y se secciona con una engrapadora que corta y cierra el pulmón en el mismo movimiento, dejando la línea de sección sellada.
Si la lesión es chica o está profunda y no se palpa, puede marcarse antes de la cirugía con un método de localización, para encontrarla con precisión y no tener que resecar de más.
Hay una posibilidad muy útil de esta técnica: el análisis durante la operación. La pieza se envía al patólogo mientras seguís en el quirófano; si informa que se trata de un cáncer de pulmón primario, se amplía en el mismo acto a una segmentectomía o a una lobectomía con vaciamiento ganglionar.
Eso significa que una sola anestesia puede resolver el diagnóstico y el tratamiento. Es lo que se conversa de antemano, para que sepas los dos escenarios posibles antes de entrar.
Ventajas frente a la vía abierta
Además de las ventajas generales de la vía uniportal —menos dolor, menos internación, recuperación más rápida—, esta resección tiene una ventaja propia: es la que menos pulmón sacrifica.
Conservar tejido no es un detalle. En quien tiene función respiratoria limitada, define si la cirugía es posible. Y en quien puede necesitar una segunda o tercera cirugía por metástasis, define si esas cirugías van a poder hacerse.
Internación y recuperación
Es de las cirugías más livianas de la cirugía torácica.
Internación corta, con frecuencia de dos a tres días, y drenaje por pocos días. El dolor es moderado y se controla bien.
Como siempre: caminar desde el primer día y hacer los ejercicios respiratorios.
La pérdida de función respiratoria es mínima y en general no se percibe en la vida diaria.
Si durante la cirugía hubo que ampliar la resección, la recuperación pasa a ser la de esa cirugía mayor. El resultado definitivo de la anatomía patológica tarda unos días más que el análisis intraoperatorio y se conversa en la consulta de control.