Qué es
La mayoría de las infecciones del pulmón se curan con antibióticos. Algunas no, y esas son las que llegan a cirugía torácica. Las principales:
- Absceso de pulmón. Una cavidad llena de pus dentro del tejido pulmonar. Casi siempre responde al tratamiento médico y al drenaje postural; la cirugía queda para los que no responden, sangran o son muy grandes.
- Secuelas de tuberculosis. La tuberculosis curada puede dejar el pulmón destruido en un sector, cavidades residuales, o una pleura engrosada que atrapa al pulmón. Esas secuelas dan síntomas años después.
- Bronquiectasias. Bronquios dilatados de forma permanente que acumulan secreciones y se infectan una y otra vez. Cuando están limitadas a un sector y las infecciones se repiten pese al tratamiento, resecar esa zona puede cambiar la vida de la persona.
- Aspergiloma. Una pelota de hongos que crece dentro de una cavidad preexistente, muy típicamente en una cavidad dejada por la tuberculosis. Su complicación temida es la hemoptisis: tos con sangre, que puede ser masiva.
- Empiema, que tiene su propia ficha.
Los síntomas habituales son tos crónica con expectoración abundante, a veces de mal olor, infecciones respiratorias repetidas en el mismo lugar, tos con sangre, fiebre prolongada, pérdida de peso y cansancio.
Cómo se estudia
- Tomografía computada de tórax de alta resolución. Es el estudio central: muestra la extensión, si el daño está limitado a un sector o es difuso, y las cavidades.
- Broncoscopía con cultivos. Identifica el germen y descarta que haya algo obstruyendo el bronquio.
- Cultivos de esputo, incluyendo estudio de tuberculosis y de hongos.
- Estudio funcional respiratorio, imprescindible: define cuánto pulmón se puede resecar sin comprometer la respiración.
- Evaluación nutricional y del estado general. Muchos de estos pacientes llegan debilitados y con bajo peso, y eso hay que corregirlo antes de operar porque influye directamente en la cicatrización.
Cómo lo tratamos
La cirugía se indica cuando el tratamiento médico bien hecho no alcanzó, y cuando la enfermedad está localizada en un sector que se puede resecar.
- Resección del sector afectado: segmentectomía o lobectomía, según la extensión. Cuando es posible, por VATS uniportal.
- Decorticación, cuando hay una pleura engrosada que impide que el pulmón se expanda.
- Cirugía de urgencia, ante una hemoptisis masiva.
Son cirugías técnicamente más difíciles que las oncológicas, y conviene decirlo: la inflamación crónica borra los planos de disección, adhiere el pulmón a la pared y hace que los tejidos sangren con facilidad. Requieren experiencia y una planificación cuidadosa.
Estas cirugías se coordinan con neumonología e infectología, y el tratamiento antibiótico o antifúngico se ajusta antes y después.
Qué esperar de la recuperación
El postoperatorio suele ser más largo que el de una resección oncológica, porque la cirugía fue más laboriosa y porque muchas de estas personas llegan debilitadas.
Los drenajes pueden quedar más días, hasta comprobar que el pulmón se expandió y que no queda espacio residual.
La kinesiología respiratoria y el soporte nutricional son parte del tratamiento, no un agregado. La recuperación de peso y de fuerza es progresiva y lleva semanas.
Cuando la indicación fue correcta, el cambio suele ser muy significativo: se terminan las infecciones a repetición, la expectoración disminuye marcadamente y la calidad de vida mejora de forma clara.
Cuándo consultar sin demora
- Infecciones respiratorias que se repiten siempre en el mismo lugar del pulmón.
- Tos crónica con expectoración abundante o de mal olor.
- Antecedente de tuberculosis con síntomas respiratorios que volvieron.
- Fiebre prolongada con pérdida de peso.
Andá a una guardia de inmediato ante tos con sangre en cantidad importante. La hemoptisis masiva es una emergencia. El equipo tiene guardia pasiva las 24 horas, los 7 días de la semana.