Cuando discutimos estadificación mediastínica solemos citar series europeas y norteamericanas. Hay dos motivos por los que esa literatura no se traslada sin más al norte argentino.
El primero es de acceso. El Relato Oficial de la Sociedad Argentina de Cirugía Torácica documentó, mediante encuesta nacional, las dificultades de acceso y las demoras administrativas para obtener un PET-TC en las distintas regiones del país. Cuando la autorización supera los tiempos clínicamente aceptables, esperar la imagen funcional significa un retraso diagnóstico con impacto pronóstico directo. No es exclusivo de Argentina: un estudio de impacto presupuestario en Brasil mostró que incorporarlo sistemáticamente al sistema público implica recursos de entre 86,9 y 202,7 millones de reales en cinco años.
El segundo importa aún más. El norte argentino es zona endémica de tuberculosis e histoplasmosis. Ambas producen adenopatías hipermetabólicas indistinguibles de las metastásicas en el PET-TC. La especificidad del estudio cae — y con ella, la confianza que podemos depositar en un mediastino «positivo» por imagen.
La consecuencia práctica es directa: en nuestra región, un PET-TC positivo exige confirmación cito-histológica con más razón que en Madrid o en Boston. No porque el estudio sea peor, sino porque acá compite con dos enfermedades granulomatosas frecuentes que se le parecen.
Relato Oficial de la Sociedad Argentina de Cirugía Torácica — sact.org.ar