Vale la pena hacerse la pregunta en serio, porque la respuesta cómoda —«para estar mejor instalados»— no resiste: un consultorio nuevo no mejora una resección ni cambia una estadificación. La técnica es la misma el lunes que el martes.
Hay poca discusión sobre que la atención del paciente oncológico y del paciente respiratorio crónico tiene que ser multidisciplinaria, y tener a todos en un mismo lugar de interacción es un objetivo razonable para cualquiera que vea pacientes respiratorios todos los días.
Lo incómodo empieza después. Juntar a todos bajo un mismo techo ordena la logística, pero no garantiza que se discuta cada caso: un centro puede tener al equipo completo adentro y seguir funcionando como consultorios separados que comparten dirección. Eso no lo resuelve el edificio.
Y la pregunta que nos estamos haciendo nosotros: de los pacientes que operamos el año pasado, ¿cuántos pasaron de verdad por una discusión multidisciplinaria antes de la indicación, y cuántos creemos que pasaron? No es lo mismo, y la diferencia se mide.
Una aclaración que no es menor para quien deriva: resolver la cirugía no rompe el seguimiento con el médico de cabecera. El paciente vuelve.