Ante una masa mediastínica, la localización por compartimento (anterior, medio, posterior) sigue siendo el primer filtro diagnóstico útil: en el anterior predominan timomas, teratomas y patología tiroidea endotorácica; en el medio, quistes broncogénicos y adenopatías; en el posterior, tumores neurogénicos.
La caracterización por TAC con contraste, y RM cuando hay duda de invasión vascular o neural, orienta el abordaje. La resección quirúrgica —hoy frecuentemente por VATS o asistencia robótica según tamaño y relación con estructuras vecinas— sigue siendo el tratamiento definitivo en la mayoría de las lesiones sintomáticas o de comportamiento incierto.