El mediastino que operamos hoy no es el que se describía en las series con las que aprendimos.
Un trabajo de un centro de altísimo volumen analizó 939 pacientes operados tras terapia neoadyuvante entre 2021 y 2023, con una cohorte emparejada de 369. En ese escenario —mediastino fibrosado después de quimioterapia o inmunoterapia— la robótica mostró menor conversión a toracotomía (3,1 % contra 8,9 %), más estaciones (7 contra 5) y más ganglios (18 contra 14), menor sangrado, menor tiempo operatorio y menos días de drenaje. La fuga aérea prolongada de más de siete días fue menos frecuente. En lobectomía en manguito bronquial, el tiempo operatorio bajó de 197,5 a 150 minutos.
Es retrospectivo, de un solo centro, y con el sesgo esperable de que los casos robóticos los hacen los cirujanos más experimentados. No es un ensayo.
Pero plantea algo que nos toca a todos: la neoadyuvancia dejó de ser la excepción. Si cambió el tejido que encontramos, la pregunta es si cambiamos algo nosotros — el abordaje, la secuencia, el umbral para convertir — o si seguimos operando como antes y esperando los mismos resultados.
¿Ustedes notaron el cambio? ¿Modificaron algo?
Li X, et al. Ann Thorac Surg 2025;121(5):1184-1193. PMID 41456828