Más allá del tabaquismo activo (el factor de riesgo dominante, con relación dosis-dependiente según paquetes/año), vale la pena sistematizar en la historia clínica: exposición pasiva al humo de tabaco, antecedentes familiares de cáncer de pulmón, exposición ocupacional a asbesto, y exposición a radón domiciliario/ocupacional — este último subestimado en nuestro medio.
En pacientes con estos antecedentes, sumados a los signos de alarma que compartimos la semana pasada, el umbral para solicitar imagen (TAC de tórax) debería ser bajo. La consejería antitabaco en cada consulta sigue siendo la intervención de mayor impacto poblacional.