El cáncer de pulmón en pacientes nunca-fumadores no es una rareza estadística menor y merece mención específica: se asocia con mayor frecuencia a alteraciones moleculares específicas (por ejemplo mutaciones de EGFR), predomina en adenocarcinoma, y afecta proporcionalmente más a mujeres que el cáncer de pulmón asociado a tabaco.
Esto tiene implicancias prácticas: no debería descartarse el diagnóstico solo por ausencia de tabaquismo ante síntomas o hallazgos sugestivos, y el estudio molecular del tumor cobra relevancia adicional para definir tratamiento sistémico cuando corresponde.